Audiovisuales - Comienzos

 

"No se debe jamás subestimar su capacidad de reaccionar creativamente ante lo visible". (Gianni Rodari. La gramática de la fantasía, Planeta, 2007)

"El individuo se construye en la conciencia de su presente, no huyendo de él".
(Daniel Pennac. Mal de escuela, Mondadori, 2008)

 

… Y todo empezó con un diálogo y una incertidumbre.

Este proyecto nació a partir de un debate en una reunión de familias y maestras del 2º Ciclo de Primaria: “¿Los medios audiovisuales influyen en la educación?”. La respuesta era evidente, pero la discusión fue interesante en cuanto a los matices y las dificultades que como personas educadoras y también como espectadoras nos encontramos. Tras la discusión quedó claro que creíamos que sí. Para otra asamblea dejamos la cuestión de si educan bien o mal… Allí acabó el diálogo. Surgió el interrogante de cómo influían y si nuestras hijas e hijos poseían herramientas para ejercer una actitud crítica hacia ellos. Allí empezó la incertidumbre. Y para poder andar sobre ella planteamos la creación de un taller.

Es el presente no el futuro. A veces los padres, las madres y educadoras nos sentimos frente a la tecnología como Hall Bregg, el personaje de la novela de Stanislaw Lem Retorno de las estrellas (1961) [1], que tras un viaje al espacio de 10 años a la velocidad de la luz , vuelve a la tierra cuando han pasado 127. Este cambio tecnológico tan vertiginoso nos ha llevado desde las creaciones con el cuerpo de Charlot prestamista (1916) a la creación de personajes virtuales de Avatar (2009) [2]. Si fuera solo esto, la asimilación sería más sencilla, pero la incursión de internet en nuestras vidas nos permite visualizar estas películas, compartirlas, reeditarlas… De tal forma que la generación analógica asistimos a una situación mágica que nos asombra y nos cuesta comprender ante la mirada serena y de normalidad de nuestr@s hij@s. Entonces sentimos la brecha tecnológica-generacional, como canta Santiago Auserón, “Soy un agujero en la red”. Este problema, que no hemos vivido con el avance de otras tecnologías como la del transporte, que ha sido más periódica, es un complejo que pertenece a los adultos, no a nuestros hijos e hijas, y no deberíamos trasladárselo. Eso no quita que la realidad que estamos viviendo tenga sus particularidades, como la gran velocidad en los cambios. Si queremos que nuestros hijos e hijas tengan las herramientas necesarias para su desarrollo como ciudadanos en la sociedad de la información, donde se multiplican las posibilidades, necesitarán de un aprendizaje.

Ya vivimos, como propone Miguel Ángel Ortiz, Doctor en Ciencias de la Información, en la "sociedad multipantalla". Estamos continuamente expuestos a imágenes que aparecen a nuestro alrededor sin previo aviso, sin posibilidad de controlar su aparición ante nosotros, dentro y fuera del ámbito familiar y educativo. Atrás quedan los tiempos en que solo recibíamos imágenes en movimiento a través del cine y de un par de cadenas de televisión. Nuestra cotidianidad está llena de nuevos mensajes audiovisuales: televisión, cine, telefonía móvil, videojuegos, pantallas en espacios públicos con publicidad y mensajes institucionales (metros, aeropuertos, farmacias, bancos…) e internet, donde hallamos los medios de comunicación online y todo tipo de propuestas audiovisuales (vídeos domésticos, profesionales, películas, series, videoclips, publicidad, animación, juegos, etc.)

Los medios audiovisuales han generado un cambio antropológico ya que proponen, modifican y naturalizan formas de consumo, valores, comportamientos y modelos sociales. Esta nueva realidad ha provocado un interés creciente por el audiovisual en ámbitos educativos e introduce un concepto en los espacios pedagógicos: alfabetización en los medios. Una idea entendida desde la educación integral, donde la formación del ciudadano en su realidad hace necesario el aprendizaje en un uso responsable. Este interés cada vez aparece en edades más tempranas y parece normal al saberse que más de un 25% de la audiencia de los diferentes medios son niñas y niños [3]. La infancia se ha convertido en un objetivo de mercado. Han pasado de proyectos de ciudadanos a consumidores con una posición clara dentro de las estrategias de marketing. El niño actual juega menos, pasa más tiempo estudiando y mucho más comprando [4]. Además contamos con que, sin tener en cuenta otros dispositivos de piezas audiovisuales, la media de horas ante el televisor de los niños españoles es de 3 y media diarias, convirtiéndose en la primera opción de ocio. La televisión ha conseguido que el 30 % de los niños españoles lo primero que hagan cuando llegan a su casa sea conectarla [5]. La nueva generación de la sociedad multipantalla ha cambiado sus hábitos sociales a través de las nuevas tecnologías. Ante este bombardeo de mensajes audiovisuales el ciudadano tiene como arma imprescindible la educación. También parece coherente que se reclamen productos que respeten los derechos del niño. Aquí aparece un espacio para la búsqueda y la creación de alternativas a los modelos creados por el mercado. En nuestra sociedad se ha hecho evidente que desde una pedagogía cultural los medios de comunicación generan un “currículum paralelo”. Este Currículum “se difunde por mecanismos variados que van desde la televisión hasta los medios de entretenimiento, pasando por los contenidos que vehicula Internet. Los contenidos del currículum paralelo pueden parecer triviales, pero sus posibilidades de penetración son enormes” [6]. Por lo tanto estamos ante la necesidad de una alfabetización crítica y alternativa donde se nos dote de “herramientas básicas para manejar autónomamente y con conciencia crítica la información y la cultura” [7].

Pero, ¿qué entendemos como uso responsable de los medios audiovisuales? Ante la situación audiovisual que vivimos estamos obligados a seleccionar. Frente a los múltiples tipos y calidades de imágenes en movimiento que emergen a nuestro paso, aparecen tres elementos fundamentales para la formación de un consumo responsable en los medios:

  1. El primero es la actitud crítica, en la línea que plantea Althusser, donde la obra es los efectos que provoca. El espectador tiene que poseer las suficientes herramientas de análisis para valorar las piezas audiovisuales en toda su complejidad. La obra solo existe en el espectador. Los productos audiovisuales de mainstream tienen un "discurso de audiencia" [8] que consiste en ser rápido, fácil y turbador. Su mensaje está dirigido hacia la persuasión, pero no mueven al espectador desde la razón (desde el dialogo, el debate, la explicación, la convicción, la argumentación...), sino que apelan a nuestro lado emocional (perturbación, impresión...) cuando no, a nuestros instintos más esenciales (sexual, violencia, supervivencia...). "Buscar la emoción a cualquier precio equivale a impedir la razón a cualquier precio" [9]. El cambio antropológico del que hablamos arriba ha creado un espectador más sensible a la persuasión mediática que a la personal. Estos contenidos no se plantean desde el que educa sino desde el que vende. Pretenden, a través de la industria cultural, dirigir nuestra elección. Emerge un espacio de aprendizaje donde “la cultura comercial reemplaza a la cultura social y el lenguaje de mercado sustituye al lenguaje de la democracia, el consumismo aparece como la única opción de ciudadanía a disposición de los niños” [10]. “La seducción de las imágenes, las facilidades de una alfabética que requiere muy poco esfuerzo de descodificación inmediata (aunque ésta se decida casi siempre por lo puramente superficial) favorece la elección” [11]. La batalla que tiene que librar la escuela con el uso de los medios que impone el sistema de mercado es la de crear un discurso crítico alternativo que desarticule los mecanismos de seducción que no permiten la reflexión ante el "discurso de audiencia". Para la existencia de una democracia audiovisual es necesaria una alfabetización en los medios.

  2. El segundo es el conocimiento de las opciones. Al igual que vivimos una situación de homogenización del espectador, también existen más alternativas que nunca. Lo importante es saber y reconocer dónde están y cuáles son estas alternativas. El audiovisual debe cumplir funciones de información, de comunicación, de investigación, de expresión artística y de entretenimiento. Para que haya elección es necesario que exista diversidad, tanto de las posibilidades creativas como de las obras visionadas. Unas alternativas que no reproduzcan los modelos comerciales, cuyo criterio es el mercado, para que no cumplan una sola función audiovisual. Si nuestros hijos e hijas sólo se nutren del discurso de homogenización, no les estamos dando las oportunidades que se merecen. Hay que desentrañar los trucos de la disneylandización que desdramatizan y homogenizan los discursos audiovisuales, aplicando, por ejemplo, “al pasado rasgos y valores del presente” de tal forma que “el cine infantil los vuelve permanentes” [12]. De este modo se hace necesario abrir el abanico de posibilidades a las niñas y niños para generar una elección reflexionada.

  3. El tercero es la creatividad entendida como la generación de obras, estrategias de elaboración y formas de recibir la obra, no reproductivas de los medios de producción de la sociedad capitalista.

 

Rodari cuenta en La gramática de la fantasía [13] una historia en la que el abuelo de Lenin, habría hecho poner unos banquitos bajo las ventanas para que cuando quisieran entrar o salir por ellas de la casa no se hicieran daño. En lugar de la prohibición, la ayuda para el proceso de creación. Nosotros pretendemos poner esos banquitos audiovisuales, para que los chicos y las chicas liberen sus posibilidades de imaginación y puedan expresarse a través de la imagen y el sonido. La creación se convierte en una práctica de libertad generadora del proceso de liberación, más que la idea de liberación en sí [14].También introduciríamos el error como elemento creativo, generando cambios en nuestras propuestas que enriquezcan las creaciones. "En todo error, se encuentra la posibilidad de una historia" [15]. Nunca calificaríamos las obras, no buscamos la maestría técnica sino que el medio audiovisual sea para ellas y ellos un espacio de expresión y comunicación. Queremos crear una escuela "donde el chaval ya no se encuentra como un consumidor de cultura y de valores, sino como un creador y productor de valores y de cultura" [16].

Siempre buscamos enriquecer la experiencia humana ya que entendemos que con ella se genera la imaginación. La propia creación, al ser vivencial, se convierte en un gran potencial de nuevas posibilidades creativas. "Cuánto más vea, oiga y experimente, cuánto más aprenda y asimile, cuánto más elementos reales dispongan en su experiencia, tanto más considerable y productiva será, a igualdad de las restantes circunstancias, la actividad de su imaginación" [17].

 



[1] Lem, Stanislaw. El retorno de las estrellas. Alianza (2005).

[2] Quintana, Ángel. Después del cine. Imagen y realidad en la era digital. Acantilado (2011)

[3] Ortiz, Miguel Ángel. Educar la mirada en la sociedad multipantalla. Comunicar, 31, v. XVI, 2008.

[4] Torrent, Jordi. Infancia comercializada. Comunicar, 31, v. XVI, 2008.

[5] Ibid.

[6] Fueyo Gutiérrez, Aquilina. Alfabetización audiovisual: una respuesta crítica a la pedagogía cultural de los medios. Texto de una profesora de ciencias de la educación de la universidad de Oviedo. http://www.uned.es/ntedu/asignatu/2_Queli_Fueyo1.htm.

[7] Ibid.

[8] Torres Lana, Esteban. La mirada engañada: dictadura audiovisual y el contrapoder democrático. Comunicar, 31, v. XVI, 2008.

[9] García Espinosa, Julio. La doble moral del cine. Ollero & Ramos (1996).

[10] Giroux, Henry. A. El ratoncito feroz. Disney o el fin de la inocencia. Fundación Germán Sánchez (2001).

[11] Croce, Marcela. El cine infantil de Hollywood. Alfama (2008).

[12] Ibid.

[13] Rodari. La gramática de la fantasía. Planeta (2007).

[14] Esta idea la desarrollamos desde el pensamiento de Foucault en torno a las relaciones de poder.

[15] Rodari. La gramática de la fantasía. Planeta (2007).

[16] Ibid.

[17] L. S. Vigotsky. La imaginación y el arte en la infancia. Akal (2007).